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Es tiempo de año nuevo judío (Rosh Hashana). Un anciano que vive en Miami llama a su hijo a Nueva York y le dice: -¿Ariel? Lamento arruinarte el día, pero tengo que informarte que tu madre y yo estamos divorciándonos. Ya no la aguanto más: la soporto hace 45 años y ha sido suficiente. El hijo, perplejo y con un dejo de pánico en la voz, le dice:
-¡Papá¡!! ¿De que estas hablando? -Ya te lo dije: no la aguanto más. Y la verdad es que ella tampoco me soporta más a mi, así que nos separamos y chau... Desesperado, el hijo llama a su hermana, que vive en Chicago, y le cuenta lo que esta pasando. La mujer explota: -¡Pero como que se están divorciando!! Dejamelo a mi. De inmediato, toma el teléfono y llama a su padre a Miami: -¡Te ordeno que no hagas nada hasta hablar conmigo!! Mañana me subo al primer avión que va para allá y lo charlamos mas tranquilos.¿Como vas a separarte de mama? Ya arreglamos con Ari que el va a hacer lo mismo: vuela mañana desde Nueva York. Ambos cortan. El padre, con una sonrisa sarcástica en la cara, deja el teléfono, se vuelve hacia su mujer y le dice: -Todo solucionado: vienen los dos a visitarnos para Rosh Hashana y se pagan el pasaje.
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